137.- Grandes jugadores, míseros tramposos.

Messi (F.C. Barcelona) recuerda muchísimo a Maradona. No ha mucho metió un gol de la misma categoría que aquel otro genial de su compatriota.
Pero ambos han sido tramposos. La "mano de Dios" según Maradona se ha vuelto a reproducir, en el último partido del Barça, a cargo de Messi.
Ambos partidos se dieron, correctamente, por buenos. El árbitro debe conservar su supremacía jurisdiccional en el tiempo real. No obstante, después, sin alterar el resultado, igual que con el juego violento, el Comité de Competición debería intervenir castigando adecuadamente al tramposo.
Grandes jugadores en el plano físico-artístico pero deplorables moralmente a causa de sus trampas. La trampa anula cualquier otra habilidad. Estos jugadores jamás deberan ser ejemplo de noveles deportistas.
Lo peor es que el hecho ha sido maquillado, difuminado, casi disculpado o admitido sin más por los medios informativos. Las ausencias de moral y ética se van extendiendo como una mancha de aceite.