198.- Un joven viejo artillero.

Tengo ya una "cierta" edad, nací en 1945 un 10 de julio -al comienzo de la década, en días, en la que nacieron grandes generales, aunque yo no haya llegado- pero intento mantener el cuerpo en condiciones mediante la bicicleta en invierno y la natación en verano. No puedo dejar que fenezca esa familla de sportman que me acompaña desde los tiempos de la Academia.
Y el espíritu, pues alto. Me ciño a los valores universales que me transmitieron mis padres y los que me proporcionaron la religión, mi creencia en la idea de España y mi pertenencia al Arma de Artillería.
Por cierto, del Arma siempre tengo presente aquellos versos que me elevan extraordinariamente la moral:
Mas si el tiempo me quebranta
Y la tristeza me agobia,
Aún mi espíritu levanta
Aquella Religión santa
Que aprendimos en Segovia
¡La Religión del honor!
Constante y segura guía
Que al Cuerpo de Artillería
Le dio aliento en el dolor
Y con la gloria, alegría