289.- Atenas, 53.000 palabras.

Mientras seguía esperando empecé a calcular y sí, me salían un par de miles o más en mi vocabulario consciente, en el inconsciente seguro hay más.
Palabras como gasterópodo, político, ética (¿por qué me habrán salido juntas estas tres?) geografía, otorrino, tacómetro, telegrafía, cibernética, filosofía, ooteca, atmósfera, poliorcética, óptica, panoplia, pentágono, ostracismo, cinética, farmacia... por citar algunas de distintas áreas del conocimiento, forman parte de nuestro acervo cultural heredado de los griegos.
Yo, que soy de ciencias pero en cuanto se me rasca aparecen las letras, me aprendí la transcripción de las letras griegas, mayúsculas y minúsculas, a las latinas. Una vez hecho esto es más fácil enterarse de lo que pudiera decir una palabra local. Ir en metro o leer los nombres de las calles en el centro de Atenas, también ayuda puesto que la transcripción está hecha y en el caso del metro incluso dan la pronunciación. Ni que decir tiene que la garantía de éxito no es muy elevada.
Pero no importa, pasee por Kolonaki, coma o cene en Plaka, compre y tome copas en Psirri, suba al peñasco del Partenon o en teleférico al de Licabetos, respire aire del mar en el Pireo o en Glyfada, y si es "aventurerillo" estírese en un minicrucero por el golfo de Salónica. Se encontrará como en casa.
Es curioso que cuando vi el letrero que ilustra este comentario recordé todo lo que acontece en España, y mi conclusión fue que nuestra... salida es el... éxodo.