268.- Que Daoíz y Velarde vuelvan a la Escalilla.

Desde aquí quiero iniciar una campaña, que proseguiré ante los poderes públicos que hagan falta, para que Daoíz y Velarde vuelvan a figurar al frente de los capitanes en la Escalilla del Arma, de donde fueron borrados durante la transición, ya que para suprimir a Franco o Moscardó, se tomó la decisión de quitar a todos aquellos que, ya muertos, figuraban en la Escalilla de manera perpetua.
Sin embargo Daoíz y Velarde que fueron inscritos a la cabeza de los capitanes en la Escalilla del Arma, por un Decreto de la Regencia de 1812, por su heroismo en los sucesos del 2 de mayo de 1808 en Madrid, no tenían ninguna relación con los avatares políticos que propiciaron la desaparición del generalísimo y capitán general citados.
Daoíz y Velarde deben volver a ocupar su lugar al frente de los capitanes de Artillería en la Escalilla del Arma.
Desde aquí ruego a los generales Sanz, Barbudo, Miró, y todos aquellos artilleros que en la actualidad se encuentran en "la pomada", se interesen por este acto de justicia que debemos a nuestros héroes.
Espero que los jinetes se muevan por la reposición del teniente coronel Primo de Rivera y los infantes por el teniente Ruiz.
P.S.: Por favor, si te adhieres deja un comentario a este artículo.
= Decreto de la Regencia dado en Cádiz el 7 de julio de 1812 =
1º Que según lo solicitaban los Oficiales del Cuerpo, figurasen como presentes en los extractos de revista Daoiz y Velarde, añadiendo que en el acto de nombrarlos el Comisario, respondiera el Jefe más autorizado que se hallase presente, “como presentes y muertos gloriosamente por la libertad de la Patria, el 2 de mayo de 1808”.
2º Que ambos nombres se inscribiesen con letras mayúsculas a la cabeza de los Capitanes, en la Escala del Cuerpo, expresando a continuación el anterior lema.
3º Que se erija un sencillo, aunque majestuoso monumento militar, frente a la puerta del Colegio de Segovia, en cuyo pedestal se lean sus nombres con letras de bronce, explicando brevemente su hazaña y el día de su heroica muerte.
4º Que se escriba un elogio de ellos, el cual debería leerse todos los años en la apertura de la primera clase a los Caballeros Cadetes, a fin de estimularles a seguir su ejemplo.